Edición 11, octubre de 2018

Editorial

Tras las fuertes lluvias de octubre, y una vez que pase el puente de Todos los Santos, una vez que cada uno haya rendido homenaje a sus deudos, nos adentraremos, casi sin darnos cuenta en uno de los mejores puentes del año, el de la Constitución y la Inmaculada. No está de más que los lectores de La Tajadera, se apresuren a reservar su pequeño espacio en una de las muchas casas rurales de Teruel y las orillas del Jiloca, y enfoquen sus días a disfrutar de un paisaje, frio pero entrañable, y que invita a deleitarse con todas las riquezas gastronómicas que nos ofrece la provincia. Quesos como el que hacen en Celadas los artesanos de Zariche; trufa que acompañe las mayores exquisiteces de nuestra gastronomía; setas que despiertan nuestros sentidos y que junto a las castañas y las nueces, nos recuerdan los finales del otoño y la proximidad del invierno

Por último en ese viaje gastronómico que proponemos para el puente, recalamos en una producción en la que España es puntera y Teruel, junto con algunas zonas castellano manchegas, está a la cabeza. El azafrán, es-pecia enormemente cotizada especialmente en Asia, y cuya recolección y manipulación es una de las más artesanales de las que aún conserva la agricultura española. Las rosas del azafrán, con su color violáceo, han decorado los campos poniendo una de las notas más hermosas de las que nos ofrecen nuestros paisajes. Si además el lector es ca-paz de recordar alguna de las escenas de la genial zarzuela de Jacinto Guerrero, el viaje se le hace aún más pleno, más lleno de vida.

¡Consigue nuestra última edición!

Si quieres estar al día de nuestros reportajes, o disponer de nuestra revista física.

Pero tan pronto pasen esas fiestas, nos veremos metidos en las navidades, fiestas familiares y gastronómicas donde las haya. Es un magnifico momento para pensar en llenar las despensa con uno de los manjares más ricos y socorridos de nuestras mesas. Un buen Jamón de Teruel, ya sea de Monreal, Caminreal o  Calamocha, el caso es que sin duda es una de las mejores inversiones de cara a las fiestas que vienen. Porque nos llena la mesa en caso de una visita imprevista; porque es un aperitivo muy lucido en cualquier momento y porque en esta época del año, se conserva y aprovecha en su totalidad.

Pero deje el lector de asomarse a La Tajadera buscando nuevos relatos. La sección Recuérdame, nos trae la imagen de una familia de constructores de Teruel, cuya historia nos evocará a muchos de nosotros nuevas historias. Amigos, conocidos, gentes con las que hemos compartido vivencias y que han esta-do próximos a nosotros, irán enriqueciendo una sección que ha venido para quedarse, pues somos lo que nuestra propia historia, con el tiempo y el entorno, ha ido conforman-do.

Por último encontrará el lector, dentro de la revista, un encarte de gastroturismo, que encaja perfectamente con el objeto de esta Tajadera.

Aunemos pues paisaje, gastronomía, turismo rural, amigos y un buen fuego. Todos esos ingredientes conforman La Tajadera de este mes, que como siempre acude puntual a ver a sus lectores.