Edición 16, octubre de 2019

Editorial

Cuando un general romano era autorizado para celebrar un triunfo militar y desfilar por las calles de la ciudad, un esclavo le acompañaba durante todo el trayecto, y le repetía de forma constante, mientras sobreponía una corona de laurel sobre su cabeza: Respice post te! Hominem te esse memento! («¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un hombre»). Pues algo así le han dicho a nuestro querido editor en estos aciagos días, donde el cansancio, el estrés y la amiga «nicotina», le han recordado que es humano y había que parar y cuidarse un poco. De ahí su crónica hospitalaria, y su renacimiento septembrino.

Ello explica el carácter bimensual de este número, en el que seguimos recorriendo como siempre los distintos municipios. La primera estación de este nuevo viaje la hacemos en Villar del Salz, donde nos acogemos a la hospitalidad y tranquilidad de sus apartamentos rurales. Siguiendo nuestra ruta, nos entrevistamos con el Alcalde de Villarquemado. Que además es agricultor. Los pequeños pueblos de la provincia de Teruel, no solo no retribuyen a sus alcaldes y concejales, sino que la mayoría de las veces, les acaba costando dinero de su bolsillo. Pero todo sea por la tranquilidad de sus vecinos. Y ya que estamos, hacemos una pequeña parada en el Restaurante la Hermandad, para reponer fuerzas.

Pero estos días de septiembre son temporada de ferias en la provincia. Así que nos acercamos hasta la Feria del Jamón en los prime-ros días de septiembre y casi enganchamos con la Feria de la Patata de Cella, que durante tres días es capaz de hacer latir a la provincia en torno a algo tan cercano como la patata. Este tubérculo, es protagonista de este número, pues además de esta feria, hemos visitado la fábrica de patatas Duruel, y nos hemos entrevistado con uno de los agricultores que, en Santa Eulalia, vive entre otros de este producto de la tierra. Puestos a visitar Santa Eulalia, que menos que acercarnos hasta Cosechadoras Claas, para conocer de primera mano, como se desenvuelven ahora que todo parece volver a la tranquilidad, antes de la próxima siembra.

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Nuestros pasos nos llevan a buscar la buena mesa, y la encontramos en Ródenas, en el Restaurante los Poyales. Con el ánimo de ofrecer una valoración imparcial, les dejo una de las opiniones de TripAdvisor, donde entre otras buenas valoraciones nos dicen: «Restaurante espectacular en un pueblo entrañable.

Fuimos por la zona a visitar algunos lugares y nuestra parada para comer fue en este restaurante de este pequeño pueblo, a mi entender la ubicación y el local es espectacular pues está en el centro del pueblo al lado del parque donde tiene una terraza donde te puedes tomar algo antes de comer. Fuimos 4 adultos 4 niños y todo fue sencillo a la vez que estupendo comimos de menú y nos sorprendió gratamente pues comimos un arroz meloso que estaba estupendo.» Seguimos viaje y nos detenemos en el Hostal La Concordia, en Fuentes Claras, donde además recibimos un trato lleno de amabilidad.

Y también ha habido tiempo para descansar en la orilla de la «Playa de Teruel», nos referimos a Oropesa, y para acercarnos hasta Torrijo del Campo, donde la Comarca del Jiloca ha decidido construir una pista de Pumptrack, que podemos recorrer completamente con un monopatín sin impulsarse con el pie o con una bicicleta sin la necesidad de dar pedales mediante la inercia adquirida en los saltos y peraltes del circuito y la propia habilidad del skater o ciclista. Vamos, para matarnos, encima después del susto que os hemos contado.

Buena jornada caminantes. Nosotros seguiremos buscando nuevas tajaderas en las que pararnos y contaros lo que ocurre en Teruel. Hasta el próximo.