Edición 3, febrero de 2018

Editorial

Bueno para ti, bueno para mí… y viceversa

Entre las muchas máximas que tengo grabadas en mí memoria figura ésta en un lugar destacado: «Si es bueno para ti también lo será para mí, y viceversa». No sé de quién la aprendí, porque lo cierto es que siempre he tenido la enorme suerte de relacionarme con muchos y muy variados maestros en todo tipo de temas, pero lo que sí sé, es que me ha funcionado siempre. Es, por así decirlo, como jugar con las cartas boca arriba, sin trucos, tal y como pretendo hacer todas y cada una de las veces que salgo a la calle ofreciendo participar o publicitarse en nuestra revista.

Es como he trabajo siempre y la experiencia se ha encargado de demostrarme que es bueno para todos. A unos porque con su presencia en esta publicación de algún modo se les reconoce el trabajo de toda una vida, y a los otros porque al leerlo conocen mejor todavía a las personas, las empresas, los lugares y la historia de su propio pueblo, en el que, como en todas partes, vivimos tiempos tan acelerados que no nos da tiempo a parar y mirar con detenimiento el mundo cotidiano que nos rodea.

Por eso poco a poco vamos perfeccionando y ampliando la revista con el complemento, de nuevas secciones: Con nombre propio y en femenino. Las calles de tu vida. En buenas manos. Calamochínos ilustres, y un largo etcétera que no ha hecho más que comenzar y que iremos ampliando en los sucesivos números para poder conocernos mejor unos a otros, para contribuir a mejorar la vida social de Calamocha, que es uno de nuestros principales objetivos.

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Quizá por eso nos cueste entender algunas, pocas afortunadamente, reticencias y actitudes negativas que nos encontramos cuando vamos a ofrecer el fruto de nuestro trabajo, con la honesta convicción de que es bueno para todos. Somos una pequeña empresa privada que se financia con sus propios medios y mucho esfuerzo, sin ayuda alguna de organismos oficiales, que dicho sea de paso, tampoco serían desdeñables, y asumimos este reto y este coste con profesionalidad y apelando a la generosidad y colaboración de nuestros lectores y vecinos, sin dejarnos vencer por el desánimo. Por eso, una vez más, lanzamos el guante, salimos a la calle con un nuevo número y el espíritu de siempre: ilusionados, satisfechos y agradecidos.