Edición 4, marzo de 2018

Editorial

La Tajadera tiene parte de retorno a las raíces. Tras muchos años fuera de la tierra natal, además de los recuerdos, uno descubre la capacidad de sorprenderse nuevamente con los paisajes turolenses y aragoneses en general. Qué gran desconocido es Aragón para los urbanitas; para los hombres y mujeres de ciudad que sueñan con escapar del bullicio y, sin embargo, prefieren conducir sus pasos a zonas más publicitadas, pero no por ello más hermosas y sorprendentes.

Más allá de la ciudad de Zaragoza existe un mundo al que invitaremos a adentrase a los lectores. Rutas increíbles que permitirán conocer el Aragón celtibero; la gran influencia de Roma; la huella de la civilización árabe o los vestigios que las comunidades judías han dejado en sus ciudades; el Aragón de las órdenes militares como San Juan o los templarios; la inmensa riqueza que el renacimiento y el barroco dejaron en estas tierras o la comodidad de sus espacios para tomar las aguas medicinales. Un Aragón ignoto para el buscador de paz y belleza, de naturaleza y confort pues ambos términos no son necesariamente incompatibles.

¿Y por qué no abrir la tajadera y dejar que el agua discurra mansamente por la tierra? ¿Por qué no ver donde nos llevan simplemente la ingente cantidad de ríos que riegan estas tierras? Esa pregunta supone un nuevo reto para esta revista. Desafío que asumimos sin ponernos más límites que los que quieran establecer nuestros lectores.

Cada revista; cada número abrirá las puertas a un recorrido, a unas localidades que invitan a la visita. Los paisajes, el patrimonio, la gastronomía, la hostelería y la hospitalidad de esta tierra que tiene mucho que ofrecer.

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Calamocha y su entorno —nuestra ciudad de inicio— han marcado los primeros números de esta publicación. Pero no podemos quedarnos tan solo ahí. De hacerlo, hurtaríamos al lector una inmensa y maravillosa realidad que discurre a lo largo del Valle del Jiloca y de otros espacios que ofrecen las provincias de Teruel y Zaragoza. Pero como la Tajadera nació en el Jiloca, dejemos que se adentre en el valle que va desde Cella hasta Calatayud, allá donde su funde con el Jalón; ese será nuestro primer recorrido, pero no el único. En ese trayecto encontraremos espacios llenos de riqueza como la Comarca de Daroca.

Como todo proyecto en sus inicios, esta revista es un objeto dinámico. Abierto a nuevas experiencias que iremos incorporando con el paso del tiempo. Queremos crear un espacio de sugerencias para quienes visiten Aragón, y para los muchos aragoneses que desconocen una oferta inmensa y que, sin embargo, prefieren optar por trayectos largos para conocer algunas realidades que a veces tienen a escasos kilómetros, casi sin moverse.

Una vez que levantamos la Tajadera el agua discurre según va inundando el espacio y cada vez nos lleva más allá. Dejémonos pues llevar hacia donde el agua quiera y disfrutemos de los caminos que esta quiera trazar.