Edición 8, julio de 2018

Editorial

Esta vez los ojos de La Tajadera miran hacia el norte de Calamocha. Tomamos la carretera y nos dirigimos hacia la otra provincia que comparte nuestro valle del Jiloca, Zaragoza. En el camino rebasamos Burbáguena, no sin antes detenernos junto al rio, en el Molino a ver el paisaje. Ya habrá tiempo de hacer una parada más larga e intentar matar la curiosidad que nos produce el pueblo natal del que fuera ministro de Hacienda Mariano Navarro Rubio. En busca de nuestro destino, hacemos un nuevo alto en Arguilay, junto a Báguena.  El paisaje se torna increíble en este paraje, que nos aporta la sensación de frescor en el camino hacia la provincia vecina.

No salimos del partido judicial de Calamocha, cuando nos acercamos a la localidad de San Martín del Río, último municipio en el que haremos un alto, antes de llegar a nuestro destino final. Para los amantes de la arquitectura nos encontramos con una iglesia gótica tardía y una nave cubierta con bóveda de crucería estrellada, así como capillas laterales de ese mismo estilo. El órgano es uno de los grandes atractivos que tiene esta iglesia de San Martín del Río.

Proseguimos nuestra andadura hasta entrar en la ciudad de Daroca, hemos recorrido 27 km por carretera desde que partimos de Calamocha y allí nos recibe una de las ciudades con más historia de todo Aragón. Pero Daroca no es una ciudad industrial, en sus más de 4 km de muralla, se atesora una historia y un patrimonio que constituyen el principal atractivo de la localidad. Ella goza del título de Ciudad, pues en la guerra contra Castilla constituyó uno de los principales bastiones del reino de Aragón para frenar los avances de Pedro I El Cruel, allá entre 1361 y 1363, por ello Pedro IV El Ceremonioso de Aragón, premió a los habitantes con el título de ciudad, honor que solo algunas localidades históricas de Aragón como Borja, comparten con los habitantes de esta localidad limítrofe con la provincia de Teruel

¡Consigue nuestra última edición!

Si quieres estar al día de nuestros reportajes, o disponer de nuestra revista física.

Daroca no destaca por sus grandes producciones agrícolas o vitivinícolas; sin embargo, es ciudad que encuentra en sus atractivos cultural e histórico su principal medio de vida. Son varias las citas culturales que se suceden a lo largo del año: Corporales. Medievales… y entre esas convocatorias es sin duda la de su Festival de Música Antigua así como el curso que lo acompaña, una de las citas más esperadas de la vida de la ciudad. Este año se desarrolla entre las festividades algún Gustavo y San Lorenzo, es decir entre los días 3 y 10 de agosto. Los conciertos cuentan con dos escenarios de increíble factura, nos referimos a la iglesia de San Miguel y a la Basílica Colegial de Santa María.

Asociado a los conciertos, se desarrolla en curso el que intervienen primeras figuras nacionales e internacionales del mundo de la Música Antigua. Renacentista y Barroca; así podemos encontrar a la arpista barroca y solista de arpa de la Orquesta Nacional de España Nuria Llopis; al bajón Josep Borras; al clavecinista Olivier Baumont, o al director musical de los Músicos de Su Alteza Luis Antonio González Marín. Todos ellos dan auténtico empaque a este curso de Música Antigua que este año se acerca a dos figuras un poco más tardías cómo son la de François Couperin y la del compositor bilbilitano José de Nebra. Ambas figuras celebran centena-rio. Del primero se cumple el 350 Aniversario de su nacimiento y del segundo el 250 de su desaparición.

La cita darocense es un acontecimiento en el mundo de la música española y a ella acude puntualmente desde hace más de cuarenta años la Diputación Provincial de Zaragoza, su mentora junto con el ayuntamiento.

Pocas veces encuentra el viajero, un pretexto tan sólido para tomar el camino e invertir una semana de tiempo en gozar de unos días tan intensos de cultura, patrimonio y música. Vaya inicio de agosto.